Prólogo
Primero fue un sueño y hoy es una realidad. Gracias a Dios que nos permitió lograr tener en nuestras manos un libro escrito por nuestra hija Vany, como le llamábamos, y aunque ella ya no está con nosotros fisicamente, su esencia y forma de ser y de pensar quedará plasmada en este libro.
Vanesa vivió 26 años y realmente fue un ser humano maravilloso y extraordinario a pesar de sus padecimientos y limitaciones. Era un ángel; no se quejaba, no reprochaba o renegaba de sus problemas de salud. Vany siempre decía que había personas mucho más enfermas que ella.
Los pensamientos que integran este libro son muestra de su enorme sensibilidad, de su forma de ser y de pensar; derrochan una gran motivación de vivir: fe, esperanza, agradecimiento, bondad, respeto, devoción, positivismo, ilusiones, y sobre todo amor. Ese profundo amor a un ser etéreo e inexistente en la realidad, pero a la vez que le significó un gran apoyo para que su vida tuviera sentido, rumbo y razón de continuar a pesar de su adversa realidad.
Estos pensamientos fueron una válvula de escape a frustraciones transformadas en esperanza e ilusión de trascender a través de los mismos.
Este es el primer libro que ella dejó totalmente terminado, en todos sus detalles, pero en su haber hay demasiado material para más publicaciones. Ella deseaba un mundo mejor y luchaba día a día para que así fuera.
Este libro está escrito para ser leído varias veces. En cada página el lector disfrutará, respetará y amará a Vanesa porque existen pensamientos de varios temas y de momentos ordinarios que ella sabía transformar en trascendentales y maravillosos. Ella era una persona agradecida de vivir y así lo hizo: vivió y compartió su sabiduría en cada página de este libro. Está la presencia de un ángel que supo trascender a pesar de su corta existencia, que supo enfrentar con valor su adversidad. Ella está ahora en el cielo disfrutando de su amor de vivir y compartir. Usted, amable lector, entrará en la profundidad del pensamiento de un ser humano que en realidad tenía gran sensibilidad. Deseamos que en cada página de este libro Vany continúe viviendo. Ella, nuestro ángel, así lo quiso y lo logró.
Sus padres |